Alejandra Aristizabal, Del fique y del lino

25 abril - junio 15 2019

Horario

Lunes - viernes: 9:00 a.m. - 6:00 p.m. 

Carrera 11A # 69 - 35, Bogotá, Colombia

Más que querer hondar en la memoria o en las consecuencias de un país que hasta hace poco puede hablar de un postconflicto, la obra es una imagen abstracta que muestra el emerger de toda una congregación de individuos que se encontraron durante un largo periodo en la imposibilidad del producir. El fique, un material rustico, sin un alto valor comercial, con un fin meramente textil, conocido en pocos países fuera de América Latina, se convierte en una de las plantaciones que se da en contraposición del trabajo con la producción de coca. Junto con los campesinos que optaron por seguir este camino, la artista hace una integración de labores, donde respeta su proceso, sus tiempos y el valor real de su trabajo, donde no pretende alterar una actividad orgánica y propia de los cultivadores de fique de Curití, sino más bien integrarla ahora a su labor como artista.

 

Entonces la obra y su proceso mismo se convierte en una labor que crea integración social y de género, durante la serie de pasos para lograr que el fique tome esta forma de cabellos lisos y gruesos, hombres y mujeres trabajan conjuntamente, creando una alternancia en el proceso de concebir la obra como aquí se presenta. A partir de esto se genera entonces una evolución del material el cual construye los paisajes subjetivos de Alejandra, aquellos que se fabrican fibra por fibra y en los que se puede adentrar o contemplar desde la distancia.

 

Presentamos entonces con esta exposición a la naturaleza en su forma líquida, en su cambio de apariencia, pero no evocando sus procesos naturales irreversibles, sino más bien exponiendo el resultado de la intervención del hombre y la mujer en ella, con la diferencia de que esta vez lo que se busca es exponer la belleza dentro de esta apropiación. Se cosecha, se corta, se pela, se lava, se seca, su cuerpo transmuta de tal forma que su olor y su color se alteran. En un mundo que está intentando rediseñar los procesos, servicios y productos hacia una civilización humana sostenible, esta vez la artista no pretender tener el control sobre la naturaleza ni explotarla, sino más bien adentrarse en el proceso para aprender a participar de manera apropiada y sostenible junto con ella.